Mi querido Dios:
A ti tan recien nacido te pedimos que alumbres la esperanza de nosotros ...
tenemos tantas ganas de inocencia!!
tanta necesidad de remendar las alas. De volver al asombro, a la alegría fácil, al tiempo en el presente, al juego, al colibrí, a nuestra propia infancia.
Hemos perdido el niño que llevamos dentro, el gozo al despertar en las mañanas, el milagro del agua, ver nuestras manos y la discreta semilla de la tierra.
Tenemos esta vida breve y frágil, ya no es justo cargar con más desdicha:
El descuido de los propios talentos, la batalla con nuestro cuerpo, la indolencia, el desprecio por el otro semenjante.
Hoy necesitamos que la navidad nos nazca en el pecho, que alumbre el camino de nuestros propios pasos, que corrija el rumbo de cada vida, que no hallan más masacres, que ningun ser humano se sienta despreciado, abandonado, olvidado, vacio, inutil, derrumbado...
Dulcisimo Dios... tocanos con el viento, con la lluvia y acaricia nuestro pensamiento con tu sabiduria... cultivandonos la paz,la fe, el amor, y la esperaza hasta salir victoriosos de nosotros mismos.
AMÉN

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